23 de junio de 2010

Neus

Neus ya hace tres meses que se fue y aún se hace raro entrar en casa y no encontrarla nunca sentada en el sofá de flores. A mí me hubiese gustado que echase a volar el día en que la nieve decidió vestir de blanco la ciudad. De hecho, cuando salí de aquella cafetería de Aribau y vi que la lluvia se había convertido en pequeñas motas de algodón que se enganchaban con las ramas de los árboles, me envolvió una especie de tristeza repentina y tuve la sensación de que tenía que correr a despedirme. Sin embargo, me quedé inmóvil. Ese día no quería que se marchase, no he querido que se fuese nunca. Pero el tiempo nos arrasa con su incesante fluir y, ante lo inevitable, creí que yo hubiera escogido una mañana como aquella para dejar de respirar, sintiendo como la asombrosa tranquilidad que desprende la nieve se filtraba por la nariz y teñía de luz los negros pulmones. Seguía inmóvil mientras miraba al cielo y se me mojaban los hombros cuando comprendí que Neus todavía no iba a alzar el vuelo, que estaría mirando al cielo como yo, desprendiéndose de la tristeza y aferrándose a la ilusión. Así que decidí hacer lo mismo y me apresuré a buscar a J para que me calmase el frío. La nieve duró tres días y ella unas pocas semanas. Tomar decisiones trascendentales no está al alcance de nuestras manos. Es el destino quién controla la agenda de la muerte, seguro que si no estuviese tan atareada elegía mucho mejor los momentos para llegar.

5 comentarios:

Jei dijo...

la muerte no es poética, pero me gusta que tú intentes vestirla así.

los recuerdos sí pueden serlo. Conserva su recuerdo y que te salga una sonrisa.

mua!

la vida té vida pròpia dijo...

com sempre, em deixes en un silenci profund, com totes les coses que toquen l'ànima amb la punta dels dits.

jo també hauria escollit aquell dia.

una abraçada.

Sweet_Nightmare dijo...

Qué triste..
Pero la dura verdad es que a veces es inevitable recurrir a ciertos cambios y prenderse de la ilusión.. O al menos intentarlo..
Me ha encantado.. :)
Un beso imaginario.

L. dijo...

"Amar la trama más que el desenlace."

Victoria Dubrovnik dijo...

A pesar de la dureza del relato, a pesar de hablar de muerte, desprende calma, y suavidad. Se lee de manera tranquila, de manera mansa...

Abrazo!