18 de enero de 2010

viajes circulares

Soñar con ser farera en el siglo XXI está pasado de moda. Sin embargo, a Lucía eso le importa poco. Los deseos son caprichosos, y éste se le antojó a su imaginación desde bien pequeña.

Tumbada en la cama, escucha la lluvia caer y le da vueltas a su bola del mundo. La hace girar lentamente, una y otra vez. Lo hace a menudo, antes de acostarse; le relaja ver que la Tierra da vueltas entre sus manos. Señala ciudades y países de nombre curioso y los pronuncia en voz baja, casi como un susurro, sorprendiéndose al instante de lo bien que suenan algunos en su boca. Desata la fantasía y construye mentalmente todos esos pedacitos de mundo desconocido que tanta curiosidad y entusiasmo le despiertan. En sus viajes circulares casi siempre hace escala en el Tíbet, Japón y Groenlandia, pero siempre procura no dormirse sin haber descubierto parajes nuevos.

Fue así como descubrió que hay una línea en medio del océano Pacífico que distingue el hoy del mañana, el ayer del hoy, un hilo entre el antes y el después que se encuentra justo en las antípodas. Aquel día se durmió sabiendo perfectamente que aquel descubrimiento le había dado un pequeño giro a su vida. Constató que a partir de ese momento todo tendría un transcurrir distinto para ella. No se puede vivir igual conociendo la existencia de una línea que te devuelve al pasado. Basta dar un paso para cruzarla, irte a las Islas Kiribati, o a las Aleutianas, para poder hacer lo que se te pasó ayer, para callar lo que no querías haber dicho, para volver a comer patatas en vez de verdura. Cerró los ojos y se dijo que sería allí, entre Alaska y la Siberia, donde construiría su faro.

9 comentarios:

dintel dijo...

¿Un faro? No es mala idea, podría pescar...

Jei dijo...

está claro que nuestra pequeña Lucía ha salido a ti xDD

Meike dijo...

¡No es justo!¡Quiero la continuación!

Un faro muy bonito, si señor.

noviembre dijo...

Sabes? Me encantan los faros y las bolas del mundo.
Buscando a veces no encuentras lo que buscas, y sin embargo te topas con cosas que no esperabas que resultan mejores. Eso me ha pasado con tu blog.
Un saludo

Ra dijo...

Por casualidad he tropezado aquí y me he quedado un rato leyéndote. Me gusta cómo escribes. Seguiré por aquí si me lo permites.
El círculo también es el infinito, no hay una vida entera que conozca cada rincón de ese globito que tanto nos gusta y que nos acoge.
Saludines.

Verónica (peke) dijo...

Y la segunda parte???

besotes de esta peke.

pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe caliente, siempre que quieras...

Efer dijo...

Mmmm.. controlar el tiempo.. Me conformaría con vislumbrar la estrella polar desde ahí arriba y con la brisa. Me recuerda a una escena de Cásper, no se si era un faro o qué.. Pero puede que no tuviera vértigo, con las olas me quedo embobada. Farera no, pero sí pensé una vez con ser pastora, tb desfasao, de cabras que son más monas (me encontraría a Jei por allí? LOL!)
Me ha recordado al post de una amiga, que puede que te agrade: http://depuismonpetitcahier.blogspot.com/2007_09_30_archive.html
Seguiré por aquí si no es molestia.

Farera dijo...

He estado cerca de muchos faros, uno tan bonito como el que hay en Irlanda, te encantaría, con su casita adherida, como si de un cuento de hadas se tratara...

Me ha encantado tu post, evidentemente. ^^

Jei dijo...

por alusiones xD, efer, como sofía sabe, será difícil que me encuentres por las montañas, pero vamos, que como estoy como una cabra, amiga pastora, ves a saber xD

un besín, dueña del blog :)