16 de noviembre de 2009

un brindis

Qué regalarte para compensar todo esto. Una estrella, un planeta, una isla... Y creo que ni así sería suficiente. Cómo explicar que a veces me miras y te abrazaría tan fuerte, tan tan fuerte que traspasaría mi piel con la tuya, tu piel con la mía –qué más da el orden si el fin es el mismo-, para fundirme en tu cuerpo, para sentir tus latidos retumbarme en los huesos, los lunares serpenteando al vuelo de tu respiración. Como Harry Potter atravesando la pared del andén nueve y tres cuartos para aparecer en el mundo de la magia, en otra realidad.

Una cometa con una cola de besos. Mi voz en forma de enredadera trepando por tu ventana, piso doce del edificio más alto de la ciudad (el vértigo en el desguace de sensaciones innecesarias). Hojas de suspiros subiendo por tus pies, por tu espalda, y un susurro en la nuca hasta llegar a tu oído, serpiente cascabel sembrando semillas de querer para que florezcan en tu boca, labios de pétalos de rosa, riégame con tu saliva que se me encoge el corazón con el árido deseo de sentirte en mi interior, adentro, mar adentro. Vitamina tu mirada, salvavidas de ilusión.

Una luna, una playa, una canción. ¿Valdría un pedazo de cielo para agradecer (quizás demostrar) que es tu voz, tu latir, tu bailar, tú, la que marca el rumbo a mi timón hacia el punto más ingrávido del universo? Allí, donde no pesa la duda, ni el tiempo, ni el prejuicio. El lugar preciso para hilvanar una vida entera de domingos en tu sofá, el verano en la nevera y el invierno en la sartén, que hoy comemos ensalada de rayos de sol y salteado de nieve. Los recuerdos esparcidos por toda la casa, noches que se asoman debajo de la almohada, amaneceres entre las sábanas, mojitos en el balcón y tormentas en la ducha.

Recetas para quererte de mil maneras en cualquier época. El mejor regalo debe de ser seguir aquí, seguir así, acunando este sueño entre los brazos. Los abrazos envueltos en papel de colores, acércate, que vamos a brindar. Un par de copas de lluvia y mírame a los ojos: por ti y por mí, por esta historia casi irreal, atemporal, que rebosa los límites de la fantasía.

9 comentarios:

Jei dijo...

brindemos pues: por ti, por mi y por lo eterno... porque somos así de pastel ;)

dorle dijo...

Sigo leyéndote..y pensando que escribes bonito, mucho!!
(decirlo en cada post tb sonaría demasiado "pastel" ;)
Me alegro que estés tan llena por dentro que puedas escribir post como el de hoy.
Un beso a las dos.

Edu dijo...

Bello retazo de letras, intenciones y de ilusiones de palabras. Los sueños no mueren sino perecen los soñadores.
Un Saludo

Sandra Costa dijo...

Nou blog! (sóc una pesada) http://hellosnowflakes.blogspot.com

Dara Scully dijo...

¿qué tal un avión supersónico que vaya al mejor lugar del mundo? ese sería un gran regalo para mí.


miau
en
bici
roja

dintel dijo...

Para no saber a qué gravedad agarrarte... ;)

Yo, que no creo ni en el amor ni en la amistad (fíjate en el sufijo (o prefijo, nunca lo he sabido) a- delante de -mor y de -mistad), prefiero que me quieran mucho y que me regalen cosas materiales, que cuando el a-mor o la a-mistad se ha ido, al menos te queda el regalo. ;)

Sweet_Nightmare dijo...

me gusta vuestra historia irreal, atemporal en vuestro mundo al reves donde nada es lo que parece..
quiero aprender a encontrar uno igual de fantástico y espectacular..
aunque haya pasado bastante tiempo sin pasarme sigo enamorada de tus textos.. :)

dintel dijo...

Feliz vida! Contagiame de ilusión!

la vida té vida pròpia dijo...

una gran descoberta, aquest blog... m'encanta com escrius!

et seguiré llegint!