27 de julio de 2009

niebla

La niebla se desprende del cielo a una velocidad de vértigo. Dentro de nada empezarán a colarse las nubes por la ventana, flotarán por la habitación y se me enredaran con las pestañas. Ojalá estuvieses aquí, en esta maraña de tiempo, en este inmenso mar verde, donde el calor se esconde entre las ramas de los árboles y el frío asoma su nariz tras el atardecer. Y no pasan las horas, sólo los segundos llueven a cámara lenta, y llueven por inercia, casi por obligación, porque si fuese por los abetos, por las margaritas, o por las mariposas de color lila que vuelan ausentes al mundo, como si no existiese apenas nada más allá de sus alas, si fuese por ellos estoy segura que la lluvia cesaría y el tiempo permanecería inmóvil. Intacto. Ojalá, digo, estuvieses conmigo en esta burbuja, en este pequeño paraíso donde sólo faltan los besos, los tuyos, tú y tus manos y tu piel para calmar las ganas que me pesan ya en la espalda, para acallar el ruido, tanto y tanto ruido que le grita a tu sombra cuando no estás.

5 comentarios:

Inma de Reyes dijo...

Hola! he encontrado de casualidad este blog y resulta que me han encantado algunas entradas, esta en especial. T añado. Echa una ojeada x La vorágine de lo inmaterial, si quieres. Un saludo

dintel dijo...

Conozco la sensación.

Jei dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=3F9ciQb-oB8

:)

Saltinbanqui dijo...

Jei no debe caber en si misma cuando lee estas cosas.

:)

Jei dijo...

ni lo dudes, saltinbanqui ;)