5 de junio de 2009

cerezas



Hace un año, por estas fechas, conocí a Marta en la biblioteca, comiendo cerezas. Recuerdo que ese día estaba más enamorada de las nubes que nunca, y se lo dije. También recuerdo que me dio la sensación de que debió de pensar que era tonta, por mi estúpida manía de comer un número impar de cerezas y no parar de mirar el cielo. Pero al cabo de tres días nos quedamos sin aliento besándonos en algún punto impropio del universo.

1 comentario:

Jei dijo...

Eso para que te des cuenta de que no causas malas primeras impresiones...