7 de mayo de 2009

si silbas, te vengo a buscar...

Hoy me he despertado una hora antes de lo normal pensando que llegaba tarde y no me he dado cuenta hasta que he bajado a desayunar. Estamos a mayo y hace un calor de julio. Qué ganas tenía ya de sol a todas horas, de atardeceres en la cocina haciendo la cena. Tengo un día de esos en los que no puedo escuchar una sola canción entera. Estoy tan dispersa que se me han comido las callejuelas de la ciudad. Me he parado un momento frente al escaparate de las hamacas de la calle Ample y de repente he aparecido en otro lugar. Estoy segura de que era otro lugar. He caminado un rato sin saber muy bien dónde estaba, pero al girar una esquina he vuelto a Barcelona con la misma facilidad asombrosa con la que caminan los gatos por la pared.

Mi móvil está debajo de los raíles de la vía ocho de la estación de Sants y mi madre me ha dado un silbato esta mañana al salir de casa por si me pasa algo. Dice que es una pena que ya no sea una niña, porque si no me habría dicho que si silbaba con todas mis fuerzas me vendría a buscar, y me lo habría creído. Yo le he dicho que me lo podía decir igual, al fin y al cabo, hace unos meses yo también le regalé uno a Abril para que lo utilizara cuando tuviese ganas de abrazarme. Creo que creer no tiene nada que ver con la edad. ¿He dicho unos meses? Cómo pasa el tiempo... (y nos seguimos queriendo igual).

3 comentarios:

Jei dijo...

o más :)

:*

Clémentine dijo...

Me han gustado los gatos que caminan por la pared, yo quiero verlo!
Yo una vez fui a clase a las 6 de la mañana...

buenas noches!

^lunatika que entiende^ dijo...

Êncantada de conocerte :)