11 de febrero de 2009

vendaval



El viento sopla otra vez como si fuese a llevarse todo lo que encuentra por delante. Me da miedo imaginarme el tronco de los pinos tambaleando a ras de suelo y escuchar que se mueven tan fuerte las ramas que parecen el mar rompiéndose en mil pedazos contra las rocas. Cierro los ojos y me agarro más fuerte a ti para que no me sorprenda ninguna ráfaga en las esquinas y se me lleve a volar. Que no, que no tengo ganas de sacar las alas y buscar corrientes y sobrevolar ciudades. Ahora más que nunca quiero tocar tierra, darte la mano y sentir los pies bien firmes en el suelo. Y verte sonreír, eso sobretodo.

Sonreír como esta tarde en el coche o ayer en tu casa o el domingo en aquel bar de las paredes pintadas de mil colores. A mí por dentro me estás pintando igual. No sé qué ha sido del gris, pero cada vez que me abrazas me siento más verde. Y azul, y amarilla, y lila. La sonrisa al rojo vivo. Rojo en los labios y blanco en las manos. Porque cuando te toco me vuelvo algodón.

Esta tarde, cuando he salido de casa, veía borroso porque se me han cansado los ojos de haberlos tenido tanto rato mirando papeles que no tenía ganas de ver. En realidad, hoy no tenía ganas de nada. He ido a la habitación del piano porque tenía que estudiar, pero las teclas estaban tan heladas y tenía tan torpes las muñecas que no he llegado a sentarme ni en el taburete. Luego me he puesto a ordenar pero el frío llamaba al desorden continuo de mis ideas. Así que me he dedicado a descontar los minutos que faltaban para verte mientras tanteaba las respuestas de los tests de conducir.

Ahora estoy en la cama y siento cómo los besos que me has dado hace un rato echan raíces en mi interior. Creo que por muy fuerte que fuese el vendaval, las ramas que me estás haciendo crecer por dentro no se moverían ni un pelo. Son las tantas y tengo hojas de colores haciéndome cosquillas debajo de la piel. Y el frío, porque como puedes comprobar, esto es un perfecto desorden de palabras y pinturas y sonrisas. (Qué fácil es echarle la culpa al tiempo).

6 comentarios:

Abril dijo...

échame a mí la culpa de lo que pase... algo así decía la canción (sí, la canción es del año de la pera)
he soñado contigo... será porque el viento me ha traído tus miedos?
agarra mi mano, ya sabes tú :)

muaks

Gui"laine" dijo...

"...cuando te toco me vuelvo algodón."

Sofía es, definitivamente, la mente maestra.

Saltinbanqui dijo...

Precioso.

:)

Clémentine dijo...

Qué bonitos los colores que nos crecen por dentro...

NubOsidad VaRiable dijo...

Nunca has pensado
en escribir un libro??
tiene frases tan balsámicas
como la vaselina de farmacia
(esa de la cajita rosa)

Labrujamala dijo...

Aisss caperutxeta que bonito eso que has escrito :-D

un besillo.