28 de febrero de 2009

daiquiris

Acaban de decir en la radio que ha muerto Rubianes hace unas horas. Una vez, con mis padres, nos lo encontramos en Sitges, en el mismo bar donde años más tarde acabaríamos compartiendo un daiquiri de fresas Abril y yo.
Qué casualidad, ¿te acuerdas de aquella noche? Quién nos iba a decir que habría mil más como esa, y que en todas ellas, el abismo que se abría entre tu boca a la mía acabaría por reducirse a tan corta distancia, escasos centímetros magnetizándonos la piel.
Por aquel entonces era impensable, inimaginable, que el hombre del gas pudiese pillarnos haciendo el amor. Y míranos ahora. Sólo era cuestión de aislar los latidos, bum-bum, bum-bum, bum-bum, de abstraerlos del hielo de la razón.

5 comentarios:

Abril dijo...

bum-bum como sonaba tu corazón esta tarde y yo descansaba en tu pecho :)

Gui"laine" dijo...

bum-bum-bum-bum-bum-bum-bum-bum... me va a dar un ataque!

Saltinbanqui dijo...

Precioso, cm siempre.

:)

pikaia dijo...

nada... bueno, sí, quería decirte que me encanta lo que escribes y cómo lo escribes. Me quito el sombrero (hoy el gorro, que nieva otra vez! :P ).
Descubrí hace unos días tu blog. Me seguiré pasando por aquí, si no te molesta, claro.
Ay Abril... para ti es una Persona y para mí va a ser un mes de muchos muchos cambios y si todo va bien, también una Persona :)
Saludos!

Clémentine dijo...

Qué bien, todo... (aunque todo es mucho)
Yo derramé una lagrimilla por Rubianes. Aún con alcohol en sangre.